luis Rodríguez Sánchez

Componiendo un país desde una cultura de agradecimiento

Yo que te quise tanto

 
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Dejar ir nunca es fácil. Muchas veces el amor se transforma en posesión, en celos, en espacios tensos de insatisfacción, buscando día tras día, minuto a minuto el camino a volver a aquel sentimiento inicial. Sabina escribió en la canción Peces de ciudad que “al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”. Yo que te quise tanto se escribió hace mucho tiempo. La escribí para acompañar el final de la tercera temporada de teatro breve, a la vez sentía que debía irme de la relación que tenia en ese momento. El miedo de dejar ir es cosa seria, es como un duende burlón o como un vampiro de esos que en vez de sangre te chupa la energía. El miedo de estar solo es el mismo miedo que inmoviliza que satura el decidir, es la diferencia entre la libertad y la esclavitud. Poco a poco la letra fue mutando, como fue mutando la relación y mi entendimiento del amor. La canción pasa a ser de una fatalista a una invitación para dejar ir. Hay canciones que matan y hay otras que curan. Esta fue mi sanción y ahora mi mapa y el recuerdo que a veces dejar ir al otro es volverse a encontrar con uno mismo.

 

Letra

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Yo que te quise tanto

Cuidado ahí, es más de lo que ves

No corras más, que te puedes caer

Suelta el dolor si quieres empezar

Busca tus pies y sal a caminar


La soledad es un viaje hacia adentro

donde el amor se proyecta en espejos

Es el encuentro de la luz y la sombra

para entender todo lo que se nombra


Cuanto de ti volveras a encontrar

cuando perder sea el camino a ganar

Suelta el dolor si quieres empezar

oye mi bien no te resistas más


Ya no hay por que arrastrar esa herida

deja el amor que siembre su semilla

ahora después de una vida a tu lado

te dejo ir yo que te quise tanto